Papa Francisco: “Evangelii Gaudium” La Alegría del Evangelio que ilumina nuestra misión

“La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús”. Estas son las palabras con las que el Papa Francisco comienza su esperada primera Exhortación apostólica “Evangelii Gaudium”, la alegría del Evangelio.

papa francisco unrosarioporchile.clA lo largo de los 300 puntos que forman la exhortación, hecha pública el martes 26 de noviembre, el pontífice presenta su visión de la Iglesia y del mundo. Abarca puntos de los más variados, como la vida dentro de la iglesia, el papado, la vida eclesial, la paz mundial, etc.

Al comenzar el santo padre llama a todos los bautizados para que, con fervor y dinamismo nuevos, lleven a otros el amor de Jesús en un “estado permanente de misión”. Y para realizar esta tarea, invita a “recuperar la frescura original del Evangelio”, encontrando “nuevos caminos” y “métodos creativos”. Del mismo modo habla de “una conversión del papado” para que sea “más fiel al sentido que Jesucristo quiso darle” y “a las necesidades actuales de la evangelización”.

Más adelante también habla de la importancia de la familia, el lugar “donde los padres transmiten la fe a sus hijos”, pero que “atraviesa una crisis cultural profunda”. E insiste en “el aporte indispensable del matrimonio a la sociedad”.

En la defensa de los débiles, el Santo Padre reflexiona especialmente en los niños que están por nacer “que la Iglesia quiere cuidar con predilección, que son los más indefensos e inocentes de todos, a quienes hoy se les quiere negar su dignidad humana en orden a hacer con ellos lo que se quiera, quitándoles la vida y promoviendo legislaciones para que nadie pueda impedirlo. Esta defensa de la vida por nacer está íntimamente ligada a la defensa de cualquier derecho humano. Supone la convicción de que un ser humano es siempre sagrado e inviolable, en cualquier situación y en cada etapa de su desarrollo.”

En cuanto al impulso misionero el Papa Francisco resalta que este debe nacer en “evangelizadores con Espíritu”, lo que quiere decir “evangelizadores que oran y trabajan”. Y agrega que “sin momentos detenidos de adoración, de encuentro orante con la Palabra, de diálogo sincero con el Señor, las tareas fácilmente se vacían de sentido, nos debilitamos por el cansancio y las dificultades, y el fervor se apaga. La Iglesia necesita imperiosamente el pulmón de la oración, y me alegra enormemente que se multipliquen en todas las instituciones eclesiales los grupos de oración, de intercesión, de lectura orante de la Palabra, las adoraciones perpetuas de la Eucaristía.”

Finaliza su documento con una oración especial a María “Madre del Evangelio”, “porque cada vez que miramos a María volvemos a creer en lo revolucionario de la ternura y del cariño”.

Fuente: vatican.va / zenit.org